jueves, 25 de febrero de 2016

Francesco Tonucci: ¿Cómo puede ser la escuela en el futuro?

Francesco Tonucci (Fano, 1940), es un pensador, psicopedagogo, investigador y dibujante italiano. Sus investigaciones se centran en el desarrollo cognitivo de los niños, su pensamiento, su comportamiento y la relación entre la cognición de los niños y la metodología educacional.

En esta entrada voy a hacer un resumen de esta conferencia añadiendo un poco de información extra y expresando mis opiniones.
La primera cuestión que plantea Tonucci es que dudamos que la escuela que tenemos sea suficiente, y esto es un problema según él, porque parece que la escuela que tenemos no es buena para mañana y por lo tanto, no es buena para hoy. Se suele decir que la escuela, profesores y alumnos de antes eran mejores.
Tonucci busca una nueva escuela, pero no cree que la comparación con la anterior escuela sea buena.
Por mi parte, discrepo un poco con él en esto, ya que si no comparamos las escuelas, si no apreciamos lo que nos parece bueno y malo de cada una (individualmente de cada persona, por su puesto, ya que no todos querrán la misma escuela que quiere él), entonces no podremos saber qué es lo que realmente nos gusta para crear una buena escuela en un futuro adaptada a nuestros principios.
Nos cuenta que la escuela de su infancia estaba caracterizada porque se decía que era una escuela para pocos, y estos pocos eran las familias ricas, sensibles o cultas.
La escuela entonces completaba una información (en historia se estudiaba la antigüedad y en la familia se aprendía la modernidad), la escuela daba algo más.
Pero con la llegada de la democracia se produce un cambio. Y el cambio más profundo para él es que la escuela de hoy se ofrece a todos. Pero lo que no ha cambiado es el programa escolar, sigue siendo una propuesta para niños que ya saben bastante y la ofrecen a niños que no saben nada. Añade frases como: “Lo siento, pero su hijo no me sigue, no me hace caso, no se esfuerza...” Y a esto añade: El desafío verdadero es que necesitamos escuelas para niños discapacitados, que se quedan atrás… una escuela para TODOS. Es decir, el desafío que propone es aprender a enseñar a estas personas, a que ellas puedan ser igual que el resto de la clase y no apartarlos por ser diferente o no poder seguir el ritmo.
En uno de los dibujos que mostró aparecía esta frase, la cual me gustó mucho: “Pienso que se podría aprender aun sin odiar lo que estudiamos.” Por esta frase es por la que yo estoy aquí en esta carrera. Lo que yo pretendo estudiando magisterio de primaria es hacer que los niños encuentren atractivo en lo que están estudiando. Pienso que siempre se influencia a los niños desde muchas partes, haciendo que el niño vea el colegio como algo malo y los estudios como algo inservible. Obviamente todavía no sé cómo quiero hacerlo, pero en estos cuatro años que me quedan por delante, mi objetivo es buscar la manera de enseñar haciendo que los niños vean una utilidad y sepan qué es lo que estudian, y sobretodo, que consigan amarlo.
Tonucci añade algo más: la nueva escuela es una escuela que no les gusta a los alumnos (igual que siempre), pero ahora tampoco le gusta a los padres. Ahora los padres protegen a sus hijos de los profesores, de las notas que les ponen. Si su hijo ha sacado mala nota, no es su culpa, es culpa del profesor. Aquí me gustaría añadir una fotografía que encontré una vez y guardé porque me parecía muy interesante:














Pero, por otro lado, Tonucci nos dice que la escuela ahora tampoco les gusta a los maestros, ni tampoco a la sociedad ni a los gobiernos, ya que no paran de cambiarla y de hacer reformas para ello.
En parte estoy de acuerdo con esto, pero por otro lado, odio las generalizaciones, por lo tanto creo que no tenemos el porcentaje que nos informe de qué cantidad de padres y de maestros odian la escuela, por lo tanto prefiero no comentar al respecto.
Entonces Tonucci, en su búsqueda de una escuela para el futuro, propone: “Una escuela para mañana debería ser una escuela para todos.” No puede seguir siendo, como dijo antes, una escuela para pocos.
Propone también que el deber de la escuela sea dar las bases culturales a los alumnos, ofrecerse como lugar para que este viva en otro mundo, un lugar cuidado con buen ambiente, ya que a veces los alumnos pasan más tiempo en la escuela que en la casa, y normalmente no pensamos en este sitio como un lugar placentero, agradable o significativo como nuestra casa.
Nos comenta también que siempre debemos empezar escuchando a los niños, interesándonos en lo que cada uno de ellos lleve a la escuela, ya que su material escolar no es un libro de texto, sino su pensamiento.
Tonucci pretende hacer una escuela más práctica, donde se ejemplifiquen los conocimientos aprendidos, donde se cree y se practique. “Me gustaría mucho que desaparecieran las aulas y la escuela estuviera solo compuesta por talleres.”
Esa idea me parece muy buena, es un cambio drástico en la organización del centro pero creo que podría ser muy útil. Creo que por lo menos un porcentaje de los alumnos estarían más entretenidos y aprenderían más.
También me pareció muy interesante el tema que trató después: “Yo creo que hay trabajo, para los mejores (…) Y yo creo que cada uno de nosotros y cada uno de nuestros alumnos puede ser excelente en algo.” Esto es otro desafía de la educación: ayudar a cada uno a sacar esa excelencia escondida, revelarla y dedicar todas sus energía a que sea el mejor. Y en esto estoy muy de acuerdo, aunque nunca hay que olvidar el resto de las cosas, creo que al niño hay que formarlo un poco en todo y centrarse en el aspecto en el que destaque.
Tonucci está en contra de la educación según la demanda del mercado laboral, dice que si se necesitan obreros, la escuela crea obreros. Pero me parece una generalización demasiado grande. He oído hablar de escuelas que efectivamente siguen esa programación educativa, pero no todas las escuelas lo hacen, de hecho no conozco ninguna en nuestra ciudad que lo haga.
Pero con lo que sí estoy de acuerdo es que lo que dice a continuación: Necesitamos personas felices, este es el desafío de la escuela, de la educación, de los padres y de los maestros. Dice que si somos felices, tenemos más probabilidad de encontrar trabajo, porque sobre todo, potenciamos lo que nos gusta.
Y aquí habla de la escuela científica, aquella que eduque en la investigación y no en la verdad, ya que nosotros no tenemos la verdad, sino que nos acercamos a ella. Y esto me ha parecido muy interesante. No conocía este término de escuela, pero me parece muy interesante. Me ha recordado a una frase de César Bona en su libro La Nueva Educación (2015): “Soy maestro pero no lo sé todo.”
Como último tema a tratar, Tonucci nos habla de la diversidad en los centros: “Una es cuela buena es donde hay diversidad.” Por eso, nos dice, siempre ha preferido la escuela pública (aunque no odie la privada), ya que da más oportunidades a la diversidad. Y no solo se refiere a personas de capacidades diferentes, o de diferentes etnias, sino también al género de los niños, y añade la edad.
Ve la separación de edades como otra barrera que es necesaria romper, ya que cada niño tiene un nivel diferente que no está delimitado por su edad.
Entonces formula esta pregunta: ¿Cómo podemos conseguir tener otra escuela para mañana? Y nos dice que cada niño que nade debe tener derecho a una buena educación, y por consiguiente, un buen maestro. Así que llega a la conclusión de que no hace tanta falta cambiar la escuela, sino dedicarse a la formación de los maestros, pretendiendo formar una escuela de la escucha, abierta, de los tantos lenguajes, de la diversidad, de la creatividad, de la cooperación y científica. Por lo tanto, Tonucci dice que solo hace falta crear una escuela de formación para el profesorado, la cual sea coherente con estos principios.
Nunca antes había oído hablar de Francesco Tonucci, lo he conocido gracias a este vídeo de su conferencia. La verdad es que no me ha resultado nada pesado escucharlo como pensaba que sería, al contrario, me ha resultado muy interesante y muy práctico. Ha hecho que mi mente se expanda un poquito y sea capaz de ver algunas cosas desde otro punto de vista.

Espero que este resumen/reflexión le pueda servir de algo a alguien y que, igual que a mí, a ver si soy capaz de abrir un poquito la mente de alguien.

1 comentario:

  1. Pues has hecho un buen trabajo. Es un resumen muy aproximado y salpicado de opiniones personales con razones y argumentos. Bien hecho.
    Enhorabuena.

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