domingo, 10 de abril de 2016

¿Qué profesora quiero ser?


Esta fue la pregunta que se nos realizó en clase de didáctica el viernes, una pregunta bastante amplia para una estudiante de primer año de carrera, teniendo en cuenta que todavía no somos conscientes de la variedad que existe en este oficio en cuanto a metodología, organización de la escuela, leyes, personalidades, clases, lugares, alumnos, etc.
Creo que es bastante obvio que todos y cada uno de los que tenemos que responder a esta pregunta, mínimo ya se nos ha pasado alguna vez por la cabeza una imagen de nosotros mismos con unos treinta pequeños delante, mirándote y esperando que digas algo sorprendente.
Por otro lado, también creo que todos los que nos queremos dedicar a esto es por alguna razón en especial, ya sea por seguir el oficio familiar o porque de verdad quieres enseñar algo a la nueva sociedad que se está creando. Yo soy de ese segundo pensamiento: si estoy estudiando magisterio es porque quiero aportar algo a nuestra sociedad, y ¿qué mejor forma de hacerlo que enseñando a los futuros dueños de esta?
¿Por qué he empezado diciendo que el tipo de docente que queramos ser depende de tantas cosas del exterior? Pues sencillamente, porque creo que es obvio. Al igual que no somos las mismas personas con nuestros amigos, que con nuestros primos, hermanos, padres, etc. dependiendo de las edades de nuestros alumnos, localización del centro o la organización de este, seremos de una forma u otra. Por ello, ahora mismo no podemos crear nuestra propia metodología por muy buena que sea, o no podemos programar nuestra actitud con los alumnos del futuro, porque de aquí a que ese momento llegue, mil historias habrán ocurrido, y otras mil ocurrirán en el proceso.

Lo único que tengo claro al responder esta pregunta es que no quiero seguir la enseñanza tradicional, no quiero llegar a clase, explicar un tema, hacer un examen y marcharme, de hecho, me encantaría poder simplemente, llegar a clase y hacer charlas, enseñarles a hablar en público, a tratar con sus compañeros y familias, ayudarles a vivir en sociedad y con la naturaleza… simplemente, educarlos en valores, que creo que lo más importante para un niño o una niña de primaria.